martes, 12 de enero de 2016

[RECOPILACIÓN] Ofertas que no se pueden rechazar

Tras el incidente en el que Isha Napauk perdió la vida, la Banda del Turco se vio forzada al exilio. Birmash les proporcionó una ruta segura por el mar. De camino a su destino, el Horror Oculto hizo aparición y mediante un vórtice les condujo al limbo espacio temporal, donde fueron rescatados por dos misteriosos seres. 

Esos seres, dos auras de inmenso poder, una azul y otra negra, se identificaron como Hades, dios del Inframundo y Poseidón, dios de los Mares. A cambio de su benevolencia, deberán resolver un gran misterio. Deberán localizar la mítica isla de la Atlántida, castigada por los mismos dioses, pero que, tras un acuerdo en el Olimpo, ni Hades ni Poseidón podrán participar en su salvación, salvación que deberá llegar de manos de los propios atlantes "antes que la gran llama helena se extinga". En esta travesía, hallarán respuesta según dichos dioses, a uno de los grandes misterios de su época, el Horror Oculto. 

La Banda del Turco es mandada al pasado, a la época de Alejandro Magno (la gran llama helena). Al llegar a la ciudad de Siracusa se encuentran con Panakiotis, un rico mercader cuyo verdadero nombre es Shisha bn Abdul, antiguo compañero de aventuras de Hassam y miembro de la antigua Banda de Birmash. En la cofradía es ayudante de Majre, pero aunque Hassam lo vió aproximadamente hace medio año, Shisha aparenta ser 15 años mayor.

Hades y Poseidón creen haber encontrado un hueco, pero Zeus descubre su trama y destruye el templo de Poseidón donde la Banda del Turco rendían tributo antes de iniciar su viaje, sembrándolo todo de blancos rayos y fieras bestias que cada cierto tiempo acosan a la banda, ahora enemistada con el Rey de los Dioses. Por si eso no fuera suficiente, el grupo tiene una competidora: Davendra, la hechicera cartaginesa. Los cartagineses quieren encontrar la legendaria isla, para saquear sus tesoros.

En sus viajes han conseguido comprar y asaltar varias naves, de modo que para justificar llevar una pequeña flota de 7 barcos recurren a su afamada coartada de ser el Shá de "Las 5 Dunas". La aventura los ha llevado a Atenas, donde conocen al mismísimo Platón, y donde eliminaron uno de los esbirros de Davendra, Etranios, al que el Turco prometió "no dejar rastro de su familia": Egipto, donde Hassam prometió al actual faraón de Egipto un ejército de hombres de las 5 Dunas para defender su ciudad ante la llegada de Dario III para reconquistar Egipto, el faraón confiado dividió sus tropas y la conquista a cargo del Emperador Persa fue aplastante. No contentos con ello, decidieron saquear una tumba siguiendo los datos recopilados en la biblioteca. Encontraron un detallado mapa que muestra colonias atlantes en la lejana tierra de Iberia. consiguieron el magnífico barco "Llave de la Atlántida" en la tumba del faraón Akhmenemhat III, su fiel consejero, Koan el grande, era atlante. La momia del faraón despertó y maldijo a los viajeros. que escaparon de la horda de muertos vivientes por los pelos.

Tuvieron que poner tierra de por medio y fueron hasta Olimpia, donde se reabastecieron de víveres. En la ciudad, acostumbrados a fardar de las habilidades del consejero del Sha (Sittichai) retaron al campeón local y Sittichai fue derrotado de manera asombrosa. Hassam compra al fornido atleta para que lo entrene.

Su vuelta a Siracusa se salda con la muerte de Coriander, un enemigo comercial de Panakiotis y hermano de Etranios. De nuevo, Davendra vuelve a escapar de las garras del Turco. Las noticias no son buenas, ya que parte de la flota se ha perdido en el mar por la ira de Zeus, además, los cartagineses, expulsados de Corsica por los romanos, vuelven a su capital, por lo que no queda otra opción que volver haciendo cabotaje por el sur de Europa. siendo su siguiente parada la mismísima Roma.

[RECOPILACIÓN] Crecimiento a la deriva

La banda del Turco recibe una nueva visita, un nuevo componente: el joven Farouq "El Crío", o "Fraouqito" apenas cuenta con 14 años, y aunque tiene facilidades para la magia, es un chaval malcriado, caprichoso y megalómano. 

Durante los siguientes meses la banda del turco avanza y crece en poder y reputación. Se adquieren nuevos negocios: un edificio completo de 15 inquilinos, una pequeña taberna (usada como tapadera para la venta de opio proveniente de nuevos contactos thai), nuevo personal para la carnicería, una fuerte amistad con los Vientos Helados y varios complots.

Participaron con Farouqito en una conspiración que acabó con varios altos dirigentes de varias cofradías, incluyendo la destrucción de la Diosa Mojada (que se llevó a cabo incoscientemente entre la encerrona y la conspiración interna en la Diosa Mojada por Isha Napauk). Todo se hizo en nombre de "Las 5 Dunas" en el Teatro Real. Para llevar a cabo este asesinato masivo de altos direigentes (ningún bajá fue lo suficientemente estúpido como para acudir) todo se tramó a la perfección, pero Farouqito lo torció todo invocando a un ser de otro plano, un demonio menor. Su pobre manejo de estas artes atrajo a una mantícora que devoró a todos los allí presentes, incluido Faroú, el jefe de Birmash. 

Una vez exterminados los objetivos, y salvado el bajá propio, ganándose su favor, quedaron a solas el crío y la bestia. Sólo la labia del pequeño Farouqito consiguió salvar su propio pellejo; sin embargo sólo a cambio de sellar un pacto. Dicho pacto pasa por con asiduidad, proporcionar "sacrificios" a la bestia. Farouqito ha ganado la marca del Caos para no olvidar su promesa.

Farouqito, entretanto fue encomendado a Rashid para descubrir qué se está cociendo entre Isha Napauk y Rashid, lider de los primogénitos: Unas juventudes fanáticas que actuan armada y sincronizadamente para expulsar a la escoria extranjera. 

Una cena privada en la villa de Al Gharnati (la persona que mueve el "néctar astral" y único contacto con Byad Qartashi, su creador) entre gente realmente poderosa, ediles y grandes comerciantes, con Mamma como maestra de juego acaba con un intento de genocidio por parte de Mohammed Abumar. Sorprendentemente Hassam (El Turco) estaba entre los invitados. Mamma consigue huir, junto con su séquito, Al Gharnati malherido, el edil Abderhuaje y la banda del Turco. Es entonces cuando descubren el poder de la Ficha de cobre, una "humilde" cofradía de, aparentemente, sólo una cola. La casa de Abumar es reducida a cenizas sin rastro de su dueño, Mamma clama venganza y la banda del Turco se ve obligada al exilio por recomendación de Birmash. A cambio, le es revelada la dirección de la casa de Isha Napauk, que será su último objetivo en su partida.

Tras poner solución en un épico combate entre Sittichai e Isha, el Turco parte con un barco cedido por sus amigos de los Vientos Helados.

jueves, 29 de enero de 2015

Juegos peligrosos

Los compañeros despertaron a la hora de la comida. Yusuf no se encontraba en la habitación, como una nota dejada relataba se había levantado temprano y se había ido de putas. Sittichai y Adbul Jabba empiezan a sospechar de las idas y venidas de su extraño compañero. Al poco tiempo Birmash entra en la habitación, diciéndoles que tienen media hora para comer pues el bajá daría un discurso acerca de lo sucedido.

El salón estaba lleno de gente, la mayoría de la cofradía estaba allí. El bajá apareció en un alto balcón, rodeado de sus 4 consejeros: Majere, el consejero mago; Nashtrik, el consejero de guerra; Ibrahim, el consejero de espías y Faroú, el consejero de la moneda, jefe de Birmash. En su discurso enalteció las acciones de venganza de los compañeros, sin nombrlos directamente y condenando las acciones de la Ninfa Desnuda. Declaró la "hostilidad sombría", que básicamente consiste en no tomar medidas directas contra la cofradía ni contra sus negocios, aunque sí contra sus integrantes aislados encontrados en la calle.

Tras un fervoroso discurso, la banda del Turco fueron llamados a la presencia de Faroú, el cual les entregó nuevas insignias, ahora ostentaban la moneda de cobre. En el encuentro con Faroú descubrieron que un dicho bastante popular es totalmente cierto "Si un dirigente mediocre se rodea de consejeros brillantes, la gente creerá que es brillante". Faroú es una persona impulsiva, banal y terca. Es un bruto encargado de las sutilezas de la calle y la moneda. Birmash, Nahnaum y Brashma, sus consejeros y subalternos son claramente más lúcidos y acertados en las sutilezas y la política callejera. Un comentario desafortunado de Abdul Jabba provocó la furia de Faroú y zanjó la reunión. Abdul Jabba había propuesto inculpar a otros de la matanza de la noche anterior y hacer que todo pareciera un duelo entre dos cofradías de prostíbulos; exactamente lo que estaba pasando entre varias cofradías, según pudieron saber minutos después por medio de Birmash, que les dio un nuevo encargo.

El encargo era algo aparentemente sencillo, hasta que supieron el nombre en cuestión. Rashilham, el mítico ladrón de la cofradía que llevó a cabo robos históricos e incluso se llegó a infiltrar en el palacio real; ahora retirado y establecido como humilde mercader bajo una nueva identidad. Era un hombre tan diestro en el robo como en el uso de la espada. Iba a ser difícil reducirlo, más aún cuando las ordenes no admitían discusión: vivo, entero y en perfectas condiciones.

Previa visita en casa de Ygritte al amigo enfermo, obtuvieron mejores datos de lo que había sucedido. Una pelea por el precio de la harina, o algo así, y una explosión que mató a Muhammad, un jovenzuelo aprendiz y a su padre, también llamado Muhammad, atravesados al reventarse el suelo del piso bajo el que se hallaba el horno. 


Una segunda visita rápida a la Ficha de Cobre y a Mamma en particular hicieron muy buenos propósitos a sus fines. Abdul Jabba dejó caer en los oídos de Mamma que Faroú estaba descontento porque el bajá Dhelim no había ordenado una respuesta al ataque a la panadería. Este rumor servía para los intereses la banda en la cofradía, pero a su vez obtuvieron, tras una jugosa cantidad "perdida" la información acerce de Rashilham que necesitaban.

Se dirigieron a casa del famoso orfebre Shinra, la falsa identidad de Rashilham. Tras jugar al típico juego de las dobles identidades, la información acerca del destino de Muhammad y su padre y el baño de sangre de la taberna fue la clave para que Rashilham accediese a acompañarlos. Tras comprobar la destreza de Rashilham en el uso de la espada, la banda decidió que sería mejor no enfrentarse al legendario ladrón. A la llegada a la cofradía, Birmash se mostró muy contento con la banda, y les ofreció unos cuantos albañiles y un arquitecto para poner en funcionamiento las obras de su nuevo negocio. La suerte empieza a sonreir a la banda del Turco...

miércoles, 21 de enero de 2015

Venganza

Los aventureros volvieron al nido de ratas, allí se encontraron con Grix, a la que rápidamente contaron la nueva adquisición de una casa y las primeras ideas para abrir un negocio. Entre todos decidieron que lo mejor sería abrir una taberna, sin habitaciones. Grix sería la encargada del negocio y Sittichai el dueño, el cual arrenda el local a Grix. La cocinera, debido a su buena posición, no levantaría sospechas al abrir un negocio en una zona de bien de la ciudad. La planta baja sería aislada del resto de la casa, el sótano sería el almacén del negocio así como una vía de acceso a las redes de alcantarillado de la ciudad.

En medio de la conversación apareció Yusuf, con claros signos de haber recibido un fuerte golpe en la cabeza. Poco después de haber terminado la planificación del negocio así como del tema monetario. Fueron invitados por Birmash a la Feria de los Reos, un espectáculo sangriento y morboso donde fieros gladiadores luchaban a muerte y donde, previamente, esos gladiadores se enfrentaban a los presos a los que se les daba la oportunidad de vencer a los gladiadores a cambio de su libertad. Famir invitó a nuestros amigos a un palco bastante bueno, donde vieron la ejecución de Hassam. Hassam había sido sádicamente torturado, pero mediante la ayuda de varios sacerdotes, reestablecieron su cuerpo para que estuviese decente (y completo) para el espectáculo. Los gladiadores presentados por Famir fueron Suleiman y Salad ad-Din. Los compañeros estaban preparados para que en caso que Hassam tuviese la suerte de salir con vida, acabar con él antes que pisase fuera de la arena, no hizo falta. Hassam fue brutalmente asesinado.

Tras unos cuantos combates de gladiadores algo llama la atención de Sittichai. Un montón de personas salen corriendo de una panadería. Tras esto una terrible explosión dentro sacude la ciudad. Se crea un enorme caos, el populacho echa a correr desesperado, los nobles se juntan con sus guardaespaldas y la salida del palco se realiza de manera ordenada. Birmash corre hacia la zona de la explosión. Sittichai, Abdul Jabba y Yusuf siguen a Birmash, mientras que Grix decide dar un rodeo. Cuando llegan a la zona de conflicto ven a Birmash hablando con cierta gente. Eran los representantes de las Ascuas Brisadas, prácticamente contigua a la explosión. Birmash se dedicaba a hacer la política mientras que ordenaba a los recién llegados registrar de arriba abajo la zona y encontrar pistas acerca de quien haya podido ser: era un negocio y piso franco del Nido de Ratas.

Dentro era todo un desastre. Todo negro, por suerte no se había prendido fuego, pero todo destrozado. El horno partido en dos, había volado el techo superior. Había varios cuerpos, todos con monedas de hierro y de cobre de la cofradía. Un par de cuerpos llamaron su atención, parecía que estaban enzarzados en una pelea, cuando la explosión se los llevó por delante. En uno de los cuerpos había una moneda de cobre distinta. Una mujer desnuda. Los chicos inmediatamente la asociaron a la Diosa Mojada, pero aún así siguieron buscando. Encontraron a un superviviente muy malherido y una especie de pólvora blanca. Cogieron varios sacos de esa misteriosa sustancia, dieron uno a Birmash que los convocó al caer el sol en la cofradía y otros dos quedaron guardados. Llevaron al herido a Ygritte, la cual se apresuró a lavarlo y analizar sus heridas. Ygritte había escuchado algo de una pólvora blanca. Tenía la textura de la harina, su volatilidad y permitía ser amasada para crear una pasta, sin embargo el sabor no estaba logrado, pues dejaba un regusto ferroso. Su potencia era el triple que la de la pólvora convencional, no necesitaba una fuente de fuego, simplemente un aumento drástico de la temperatura.

Mientras caía la tarde fueron a ver a Rashid, de los Primogénitos. Se presentaron con Yusuf, y, como hombres de "honor" fueron a devolverle el dinero dado por su entierro. Rashid, quedó complacido con este gesto de honradez, por tanto no quiso aceptarlas. Tras una pequeña charla y un té, partieron de vuelta a la cofradía, donde Birmash les dio un encargo urgente. Irían a una posada propiedad de la Ninfa Desnuda, la autora de los hechos. No quería que se lamase la atención, no quería testigos y no quería supervivientes;  daba igual que fuesen cofrades o clientes casuales, 
quería un baño de sangre. Una acción rápida que no pudiese dar a entender que era una venganza. Requisó las monedas de hierro de los compañeros, para evitar así cualquier relación con la cofradía y les deseó suerte. Viendo la estrecha relación de Birmash con ellos, decidieron contarle a Birmash lo del pequeño negocio. Una pequeña comisión a cambio de la protección de la cofradía bien merece la pena. 

Abdul Jabba trajo sus camellos, se disfrazaron de comerciantes extranjeros y Sittichai habló en su idioma nativo con unas pocas palabras en sahrishamí. Compraron el vino más barato, una extraña droga que un mendigo les vendió llamada "Nectar Astral", un poco de dormideras, mandrágora, opio y ágave, mezclaron con miel y algunas frutas para matar el sabor rancio de ese vino pésimo. Entraron en la taberna seleccionada, sobornaron al dueño y dejaron sustanciosas propinas para tener un trato preferencial, putas y poder dejar los camellos en el trastero de atrás. Sittichai hizo una especie de ceremonia en la que abría las barricas de vino y ofrecía el primer vaso al tabernero, un gesto de amistad y respeto según apuntaron rápidamente los "intérpretes" Yusuf y Abdul Jabba. El vino empezó a correr rápidamente, Abdul Jabba recorrió cada una de las habitaciones instando a la gente a bajar a degustar el vino gratis. Sólo hubo una persona que no bajó: Mohammed, un enano sodomita que estaba encadenado a una cama.

Los efectos no tardaron en empezar a aparecer, los más bravucones empezaron a pelear, y el famoso Nectar Astral mostró su efecto, no parecían sentir el dolor, ni la fatiga. Peleaban a pesar de tener patas de silla clavadas en el abdomen o en el pecho. Yusuf y Sittichai fueron cerrando puertas y ventanas, atrancándolas y bloqueándolas. Abdul Jabba ofreció a todos las putas que el bueno de Shimsha, el tabernero, les ofreció. Tras unas horas los efectos estimulantes del Néctar Astral dieron lugar a un profundo sopor que dejó a clientes, putas y el pobre Shimsha dormidos o semiinconscientes. Fue entonces cuando empezó el baño de sangre.


Sin titubear un solo segundo empezaron a degollar y saquear a todos. La sangre salía a una presión mucho mayor de lo que cabía esperar en personas en ese estado, pero no les tembló la mano. Saquearon la caja, mataron a todos, y; dado que no habían podido drogar a Mohammed, lo mataron a sangre fría, cortándole previamente su gran falo, y colocándolo en la boca de Shimsha más tarde. Abandonaron la taberna por el trastero trasero, montaron en los camellos y salieron por la Puerta Oeste de la ciudad, dieron un rodeo bastante lejano a Garaq el-Mrasi, borrando las huellas y volvieron a la ciudad por la Puerta Este, donde Ali estaba de vigía ya no como comerciantes, sino como ellos mismos. Una propina y ninguna pregunta. Llegaron a la cofradía al amanecer, despertaron a Birmash y le informaron del éxito de la misión: 32 muertos, ni una pista, ni un testigo. El jefe de los ladrones los mandó a dormir prometiéndoles una buena recompensa por la mañana.

domingo, 18 de enero de 2015

Dia de pago

Las paredes de la habitación parecían las de un matadero, la sangre chorreaba y el pequeño Johann se desangraba por el muñón de su antebrazo izquierdo. Abdul Jabba se despierta en este escenario y se dispone a detener la hemorragia del niño, mientras Sittichai intenta despertar a Hugo a tortazos. La tarea había terminado y tenían la cabeza de Olaf. Abdul Jabba, haciéndole un torniquete al pequeño lo forzó a elegir entre vivir o morir. Entre lamentos y gorgoteos el niño eligió la vida, por lo que, con el grandote de Hugo ya despierto, el grupo se divide. No hay rastro de Yusuf. Para evitar atraer atenciones inesperadas, mientras Hugo se adelantaba con el crío en brazos, el resto volcaron el gran brasero central para prender fuego a la casa.

Hugo llevó al niño al Nido de Ratas, donde pudieron atender sus heridas. Sittichai y Abdul Jabba se dirigen a la casa comunal donde Rashid hizo el encargo mediante Yusuf. Al no tener ni idea de lo que había pasado con su compañero, decidieron darlo por muerto ante Rashid. Éste, encantado de la prontitud del trabajo, decidió agregar 50 monedas para que el asesino tuviese un funeral digno. Teniendo tanto dinero decidieron no arriesgarse a ir por la calle con tan ingente cantidad de dinero, por lo que alquilaron una habitación en una pensión cercana al Limonar. Hugo por su parte decidió buscar la paz espiritual en los brazos de unas cuantas rameras y el embriagador aroma del vino.


En la noche de la pensión, Ygritte los visitó llevándoles la cabeza de Olga. Descubrieron que es una hechicera muy a tener en cuenta y también una buena curandera. Le confiaron que su hijo había ingresado en el Nido de Ratas y fue invitada a ingresar en la cofradía. Ygritte declinó la invitación, agradeciendo el interés mostrado por el pequeño Johann. Les indicó donde ir cuando necesitasen sanar sus heridas, y se fue con una amplia sonrisa. Las pequeñas ratas habían encontrado una aliada bastante poderosa.

El día siguiente comenzó con una pequeña  visita a Johann, el cual, a pesar de la gravedad de sus heridas, parecía recuperarse bastante rápido. Le contaron todo lo sucedido, sin ocultar que eran los responsables de la muerte de su padre, y el chico pareció comprender bien la situación, aunque su frialdad hizo desconfiar a Abdul Jabba, que se dedicó a asustarlo con el rostro cubierto.

El momento para Hassam había llegado, sería llevado ante Famir Al Hashid, el lanista de la estatuilla. Era la cabeza de turco, y serviría para su propósito. Sin lengua no podía acusar a nadie, y aunque pudiese, nadie creería en la palabra de un ladrón. Famir era un hombre opulento, que gozaba de presumir de sus fieros gladiadores y de la belleza de su jardín. El pomposo Famir abrió los ojos de par en par ante el presente que Sittichai, que se hacía pasar por un honrado comerciante, le presentaba. La estatuilla, intacta y en perfecto estado y al sucio ladrón que había perpetrado el robo. Prometió una larga agonía para Hassam, así como accedió a concederles un favor a cambio. Dado que Sittichai quería una propiedad donde poder establecer su negocio, les hizo un pergamino para entregar a Ahmed Omar, un vecino del Limonar con varias propiedades. Ahmed les atendió con una gran sonrisa y al leer el contenido del pergamino, les hizo una jugosa oferta, ya que una de sus casas en la ciudad se les quedó a mitad de precio. Nuestros amigos daban un primer paso importante, adquirían su primer piso franco. Estaba cercano al Zoo, bastante lejos del Nido de Ratas, lo cual resultaba útil para dos cosas: Para usarlo como refugio en caso de tener que salir por patas estando muy lejos del Nido, por un lado; y para que la cofradía no tenga porqué saber de los negocios que sus pequeñas ratas hacen a sus espaldas.

lunes, 12 de enero de 2015

Trabajando para los Primogénitos (II)

Estaba todo listo, Sittichai, Hugo y Abdul Jabba estaban preparados para esperar la señal de Yusuf, pero ésta nunca llegó. La oportunidad no se podía perder, finalizar el trabajo esta noche suponía un plus en el pago que nadie estaba dispuesto a perder, así que trazaron un plan paralelo.

El primer paso era conocer el escenario, se trataba de una casa de dos plantas, con una gran estancia inferior, con una chimenea, una cocina, una alacena un gran brasero central y cierto mobiliario con objetos de fines religiosos. La planta superior tenía varias habitaciones, un único pasillo que las unía y una habitación principal, donde se supone que irían los amantes para fornicar. La habitación inferior tenía varios astilleros con aspecto norso que vaciaban barriles de cerveza en sus gaznates. Entrar con semejantes moles no iba a ser fácil, de modo que decidieron la solución más sencilla: drogarlos aprovechando las hierbas de Sittichai y el enorme brasero central.

Una vez solventado el problema fueron al piso de arriba para encontrarse con dos problemas serios: No había ni rastro de Yusuf y las estancias superiores estaban ocupadas. El primer problema era grave, pero tenían un plan de reserva; lo que no esperaban era encontrar allí al hijo y la mujer de Olaf dispuestos a matarlo por la traición al andar con esa ramera. Redujeron al niño y pactaron con la madre, llamada Ygritte, para usarla en su favor contra la mole de más de dos metros que es Olaf.

Ygritte se escondió en la habitación, al parecer era conocedora de algún tipo de magia arcana. En el plan estaba matarla cuando acabase el trabajo, pero al subir Olaf Ygritte entró en combate como una posesa, segundos después una ventana estalló en pedazos y Olga e Ygritte desaparecieron de la habitación, Abdul Jabba intentó tomar por sorpresa a Olaf, pero quedó rápidamente reducido por la gran masa de músculos. Sittichai usó al niño como rehén amenazando con matarlo, pero al ver que no atendía a razones, Hugo intentó solventar las cosas de manera honorable con un combate justo uno contra uno. Todo acabó rápido, Sittichai oscureció la habitación y lanzó uno de sus somníferos. Oyó caer dormido un cuerpo, acto seguido lanzó el niño hacia la oscuridad y al escuchar el sonido del metal desgarrando carne y hueso disolvió su conjuro para lanzarse sobre el sorprendido y horrorizado Olaf acabando esta vez con él apuñalándolo repetidamente en el cuello. Con la espada de su compañero decapitó al guerrero para luego contemplar el baño de sangre que era la habitación en la que el pequeño Johann se desangraba lentamente.

Trabajando para los Primogénitos (I)

Una vez ingresados en el Nido de Ratas Yusuf, Abdul Jabba, Sittichai y Hugo quedaron libres por unos días hasta que Birmash, el encargado de los ladrones de calle les vuelva a requerir.

Para aprovechar este tiempo, Hugo acude a un barracón al noreste de la ciudad llamado El Corral, donde se organizan peleas ilegales. Todo está permitido, dos entran y uno sale. El contrincante de Hugo era un fornido guerrero nórdico, Thorem, el cual acabó perdiendo una pierna y reconociendo su derrota.

Yusuf, por su parte acude a la famosa herrería "La Rueda del Destino", donde a cambio de unas monedas para el interlocutor pueden encontrarse trabajos a la altura de la denominada escoria de la sociedad. En esta ocasión se trataba de un trabajo para Rashid Hassam ibn Hamid, uno de los dirigentes de la hermandad de los Primogénitos. La misión en principio parecía bastante sencilla, encontrar a un astillero nórdico, llamado Olaf Thorrsen, asesinarlo y llevarle su cabeza. Los motivos de este asesinato son méramente políticos. Olaf se reunirá en tres días con el visir de la ciudad y podría firmarse un acuerdo para abrir un templo a los dioses nórdicos. Rashid está totalmente opuesto, conocido es el profundo odio que profesan por los extranjeros los miembros de los Primogénitos.


Yusuf acude a las salas de juego de la Ficha de Cobre para recabar un poco de información acerca de su futura víctima, pero los datos sobre su porte y fuerza no son nada alentadores, deberá contar con sus compañeros.

Entre todos traman un plan que pasará por contratar a una prostituta nórdica en el burdel/teatro de La Princesa de Marfil. La chica en cuestión, Olga, parece ser, paralelamente, la amante de Olaf. Ésta lo llevaría a un piso franco que los pescadores del gremio tienen para "ocasiones especiales". Olga se reuniría allí con Olaf en un plazo de un par de horas. Yusuf lo prepararía todo para la muerte de Olaf, el resto de compañeros estarían ahí para dar apoyo por si el primer golpe no era el definitivo.