miércoles, 21 de enero de 2015

Venganza

Los aventureros volvieron al nido de ratas, allí se encontraron con Grix, a la que rápidamente contaron la nueva adquisición de una casa y las primeras ideas para abrir un negocio. Entre todos decidieron que lo mejor sería abrir una taberna, sin habitaciones. Grix sería la encargada del negocio y Sittichai el dueño, el cual arrenda el local a Grix. La cocinera, debido a su buena posición, no levantaría sospechas al abrir un negocio en una zona de bien de la ciudad. La planta baja sería aislada del resto de la casa, el sótano sería el almacén del negocio así como una vía de acceso a las redes de alcantarillado de la ciudad.

En medio de la conversación apareció Yusuf, con claros signos de haber recibido un fuerte golpe en la cabeza. Poco después de haber terminado la planificación del negocio así como del tema monetario. Fueron invitados por Birmash a la Feria de los Reos, un espectáculo sangriento y morboso donde fieros gladiadores luchaban a muerte y donde, previamente, esos gladiadores se enfrentaban a los presos a los que se les daba la oportunidad de vencer a los gladiadores a cambio de su libertad. Famir invitó a nuestros amigos a un palco bastante bueno, donde vieron la ejecución de Hassam. Hassam había sido sádicamente torturado, pero mediante la ayuda de varios sacerdotes, reestablecieron su cuerpo para que estuviese decente (y completo) para el espectáculo. Los gladiadores presentados por Famir fueron Suleiman y Salad ad-Din. Los compañeros estaban preparados para que en caso que Hassam tuviese la suerte de salir con vida, acabar con él antes que pisase fuera de la arena, no hizo falta. Hassam fue brutalmente asesinado.

Tras unos cuantos combates de gladiadores algo llama la atención de Sittichai. Un montón de personas salen corriendo de una panadería. Tras esto una terrible explosión dentro sacude la ciudad. Se crea un enorme caos, el populacho echa a correr desesperado, los nobles se juntan con sus guardaespaldas y la salida del palco se realiza de manera ordenada. Birmash corre hacia la zona de la explosión. Sittichai, Abdul Jabba y Yusuf siguen a Birmash, mientras que Grix decide dar un rodeo. Cuando llegan a la zona de conflicto ven a Birmash hablando con cierta gente. Eran los representantes de las Ascuas Brisadas, prácticamente contigua a la explosión. Birmash se dedicaba a hacer la política mientras que ordenaba a los recién llegados registrar de arriba abajo la zona y encontrar pistas acerca de quien haya podido ser: era un negocio y piso franco del Nido de Ratas.

Dentro era todo un desastre. Todo negro, por suerte no se había prendido fuego, pero todo destrozado. El horno partido en dos, había volado el techo superior. Había varios cuerpos, todos con monedas de hierro y de cobre de la cofradía. Un par de cuerpos llamaron su atención, parecía que estaban enzarzados en una pelea, cuando la explosión se los llevó por delante. En uno de los cuerpos había una moneda de cobre distinta. Una mujer desnuda. Los chicos inmediatamente la asociaron a la Diosa Mojada, pero aún así siguieron buscando. Encontraron a un superviviente muy malherido y una especie de pólvora blanca. Cogieron varios sacos de esa misteriosa sustancia, dieron uno a Birmash que los convocó al caer el sol en la cofradía y otros dos quedaron guardados. Llevaron al herido a Ygritte, la cual se apresuró a lavarlo y analizar sus heridas. Ygritte había escuchado algo de una pólvora blanca. Tenía la textura de la harina, su volatilidad y permitía ser amasada para crear una pasta, sin embargo el sabor no estaba logrado, pues dejaba un regusto ferroso. Su potencia era el triple que la de la pólvora convencional, no necesitaba una fuente de fuego, simplemente un aumento drástico de la temperatura.

Mientras caía la tarde fueron a ver a Rashid, de los Primogénitos. Se presentaron con Yusuf, y, como hombres de "honor" fueron a devolverle el dinero dado por su entierro. Rashid, quedó complacido con este gesto de honradez, por tanto no quiso aceptarlas. Tras una pequeña charla y un té, partieron de vuelta a la cofradía, donde Birmash les dio un encargo urgente. Irían a una posada propiedad de la Ninfa Desnuda, la autora de los hechos. No quería que se lamase la atención, no quería testigos y no quería supervivientes;  daba igual que fuesen cofrades o clientes casuales, 
quería un baño de sangre. Una acción rápida que no pudiese dar a entender que era una venganza. Requisó las monedas de hierro de los compañeros, para evitar así cualquier relación con la cofradía y les deseó suerte. Viendo la estrecha relación de Birmash con ellos, decidieron contarle a Birmash lo del pequeño negocio. Una pequeña comisión a cambio de la protección de la cofradía bien merece la pena. 

Abdul Jabba trajo sus camellos, se disfrazaron de comerciantes extranjeros y Sittichai habló en su idioma nativo con unas pocas palabras en sahrishamí. Compraron el vino más barato, una extraña droga que un mendigo les vendió llamada "Nectar Astral", un poco de dormideras, mandrágora, opio y ágave, mezclaron con miel y algunas frutas para matar el sabor rancio de ese vino pésimo. Entraron en la taberna seleccionada, sobornaron al dueño y dejaron sustanciosas propinas para tener un trato preferencial, putas y poder dejar los camellos en el trastero de atrás. Sittichai hizo una especie de ceremonia en la que abría las barricas de vino y ofrecía el primer vaso al tabernero, un gesto de amistad y respeto según apuntaron rápidamente los "intérpretes" Yusuf y Abdul Jabba. El vino empezó a correr rápidamente, Abdul Jabba recorrió cada una de las habitaciones instando a la gente a bajar a degustar el vino gratis. Sólo hubo una persona que no bajó: Mohammed, un enano sodomita que estaba encadenado a una cama.

Los efectos no tardaron en empezar a aparecer, los más bravucones empezaron a pelear, y el famoso Nectar Astral mostró su efecto, no parecían sentir el dolor, ni la fatiga. Peleaban a pesar de tener patas de silla clavadas en el abdomen o en el pecho. Yusuf y Sittichai fueron cerrando puertas y ventanas, atrancándolas y bloqueándolas. Abdul Jabba ofreció a todos las putas que el bueno de Shimsha, el tabernero, les ofreció. Tras unas horas los efectos estimulantes del Néctar Astral dieron lugar a un profundo sopor que dejó a clientes, putas y el pobre Shimsha dormidos o semiinconscientes. Fue entonces cuando empezó el baño de sangre.


Sin titubear un solo segundo empezaron a degollar y saquear a todos. La sangre salía a una presión mucho mayor de lo que cabía esperar en personas en ese estado, pero no les tembló la mano. Saquearon la caja, mataron a todos, y; dado que no habían podido drogar a Mohammed, lo mataron a sangre fría, cortándole previamente su gran falo, y colocándolo en la boca de Shimsha más tarde. Abandonaron la taberna por el trastero trasero, montaron en los camellos y salieron por la Puerta Oeste de la ciudad, dieron un rodeo bastante lejano a Garaq el-Mrasi, borrando las huellas y volvieron a la ciudad por la Puerta Este, donde Ali estaba de vigía ya no como comerciantes, sino como ellos mismos. Una propina y ninguna pregunta. Llegaron a la cofradía al amanecer, despertaron a Birmash y le informaron del éxito de la misión: 32 muertos, ni una pista, ni un testigo. El jefe de los ladrones los mandó a dormir prometiéndoles una buena recompensa por la mañana.

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