El Nido de Ratas es un conocido orfanato del sureste de la ciudad. Cercano al puerto, con un pequeño zoco en sus inmediaciones y el Teatro Real en el mismo barrio, es el sitio donde 3 jóvenes desean probar suerte en el submundo de las cofradías.
Sittichai Saganchalon, un joven extranjero versado en las artes alquímicas y la lucha sin armas; Abdul Jabba Shakirmatra, un ladronzuelo conductor de coches de caballos y Yusuf ibn Lahad, un joven y seductor asesino han sido convocados por uno de los subjefes de la Cofradía para su prueba de iniciación. Era una prueba bastante sencilla en apariencia: Infiltrarse en la casa de Famir Al Hassid, un famoso lanista del Limonar, el barrio rico de la ciudad que rodea el palacio; robar una estatuilla de la diosa Takisha por la que Famir siente especial admiración y volver antes del alba al orfanato. Para esta misión, Grix, la cocinera del Orfanato, residente en el Limonar e integrante de la cofradía. Si todo va bien, simplemente tendría que dar el informe, si algo sale mal no debían quedar cabos sueltos.
Famir se encuentra fuera por un par de semanas, lo que daba carta blanca para el golpe. El golpe fue preparado al detalle, comprando una estatuilla similar en el templo para sustituirla y no dejar signos de robo en casa.
La infiltración es llevada a cabo por Abdul Jabba, Sittichai y Jusuf. El piso de arriba está practicamente despejado, a excepción del anciano criado, Fhad, el cual es apresado y ahogado por Yusuf antes de ser consciente siquiera de la presencia de gente en casa. El cuerpo es colocado en la bañera, sus pulmones son encharcados y sus ropas colocadas perfectamente dobladas para simular un ahogamiento fortuito. El intercambio de la estatua es llevado a cabo a la perfección por Abdul Jabba mientras Sittichai vigila las escaleras y el cuarto del hijo de Famir, que duerme ajeno a todo.
Los compañeros huyen disimuladamente del lugar de los hechos y en la vuelta descubren ser seguidos por Hassam Amir, un ladrón al que reducen y llevan como rehén a la cofradía. En el camino se cruzan con Abu Ali, un joven guardia novicio, al que sobornan para hacer la vista gorda y al que "contratan" a cambio de donativos esporádicos a cambio de futuros favores o ayudas con la guardia. Tras una severa tortura, reconoce su pertenencia a la cofradía de la Diosa Mojada. Tras esto los ladrones reciben una moneda de hierro con una rata en su reverso, símbolo de la pertenencia a la cofradía. Entran bajo la tutela de Hassan Ibn Rashid Abderraman Abderguaje, conocido como "El Turco", que se encuentra en estos días ausente por un importante encargo de la cofradía. Dentro del grupo conocen a un nuevo compañero, Hugo de Pains un rubio caballero de un reino extranjero que ingresó en la cofradía al verse exiliado de su patria y necesitar un medio de sustento.
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