jueves, 29 de enero de 2015

Juegos peligrosos

Los compañeros despertaron a la hora de la comida. Yusuf no se encontraba en la habitación, como una nota dejada relataba se había levantado temprano y se había ido de putas. Sittichai y Adbul Jabba empiezan a sospechar de las idas y venidas de su extraño compañero. Al poco tiempo Birmash entra en la habitación, diciéndoles que tienen media hora para comer pues el bajá daría un discurso acerca de lo sucedido.

El salón estaba lleno de gente, la mayoría de la cofradía estaba allí. El bajá apareció en un alto balcón, rodeado de sus 4 consejeros: Majere, el consejero mago; Nashtrik, el consejero de guerra; Ibrahim, el consejero de espías y Faroú, el consejero de la moneda, jefe de Birmash. En su discurso enalteció las acciones de venganza de los compañeros, sin nombrlos directamente y condenando las acciones de la Ninfa Desnuda. Declaró la "hostilidad sombría", que básicamente consiste en no tomar medidas directas contra la cofradía ni contra sus negocios, aunque sí contra sus integrantes aislados encontrados en la calle.

Tras un fervoroso discurso, la banda del Turco fueron llamados a la presencia de Faroú, el cual les entregó nuevas insignias, ahora ostentaban la moneda de cobre. En el encuentro con Faroú descubrieron que un dicho bastante popular es totalmente cierto "Si un dirigente mediocre se rodea de consejeros brillantes, la gente creerá que es brillante". Faroú es una persona impulsiva, banal y terca. Es un bruto encargado de las sutilezas de la calle y la moneda. Birmash, Nahnaum y Brashma, sus consejeros y subalternos son claramente más lúcidos y acertados en las sutilezas y la política callejera. Un comentario desafortunado de Abdul Jabba provocó la furia de Faroú y zanjó la reunión. Abdul Jabba había propuesto inculpar a otros de la matanza de la noche anterior y hacer que todo pareciera un duelo entre dos cofradías de prostíbulos; exactamente lo que estaba pasando entre varias cofradías, según pudieron saber minutos después por medio de Birmash, que les dio un nuevo encargo.

El encargo era algo aparentemente sencillo, hasta que supieron el nombre en cuestión. Rashilham, el mítico ladrón de la cofradía que llevó a cabo robos históricos e incluso se llegó a infiltrar en el palacio real; ahora retirado y establecido como humilde mercader bajo una nueva identidad. Era un hombre tan diestro en el robo como en el uso de la espada. Iba a ser difícil reducirlo, más aún cuando las ordenes no admitían discusión: vivo, entero y en perfectas condiciones.

Previa visita en casa de Ygritte al amigo enfermo, obtuvieron mejores datos de lo que había sucedido. Una pelea por el precio de la harina, o algo así, y una explosión que mató a Muhammad, un jovenzuelo aprendiz y a su padre, también llamado Muhammad, atravesados al reventarse el suelo del piso bajo el que se hallaba el horno. 


Una segunda visita rápida a la Ficha de Cobre y a Mamma en particular hicieron muy buenos propósitos a sus fines. Abdul Jabba dejó caer en los oídos de Mamma que Faroú estaba descontento porque el bajá Dhelim no había ordenado una respuesta al ataque a la panadería. Este rumor servía para los intereses la banda en la cofradía, pero a su vez obtuvieron, tras una jugosa cantidad "perdida" la información acerce de Rashilham que necesitaban.

Se dirigieron a casa del famoso orfebre Shinra, la falsa identidad de Rashilham. Tras jugar al típico juego de las dobles identidades, la información acerca del destino de Muhammad y su padre y el baño de sangre de la taberna fue la clave para que Rashilham accediese a acompañarlos. Tras comprobar la destreza de Rashilham en el uso de la espada, la banda decidió que sería mejor no enfrentarse al legendario ladrón. A la llegada a la cofradía, Birmash se mostró muy contento con la banda, y les ofreció unos cuantos albañiles y un arquitecto para poner en funcionamiento las obras de su nuevo negocio. La suerte empieza a sonreir a la banda del Turco...

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