Estaba todo listo, Sittichai, Hugo y Abdul Jabba estaban preparados para esperar la señal de Yusuf, pero ésta nunca llegó. La oportunidad no se podía perder, finalizar el trabajo esta noche suponía un plus en el pago que nadie estaba dispuesto a perder, así que trazaron un plan paralelo.
El primer paso era conocer el escenario, se trataba de una casa de dos plantas, con una gran estancia inferior, con una chimenea, una cocina, una alacena un gran brasero central y cierto mobiliario con objetos de fines religiosos. La planta superior tenía varias habitaciones, un único pasillo que las unía y una habitación principal, donde se supone que irían los amantes para fornicar. La habitación inferior tenía varios astilleros con aspecto norso que vaciaban barriles de cerveza en sus gaznates. Entrar con semejantes moles no iba a ser fácil, de modo que decidieron la solución más sencilla: drogarlos aprovechando las hierbas de Sittichai y el enorme brasero central.
Una vez solventado el problema fueron al piso de arriba para encontrarse con dos problemas serios: No había ni rastro de Yusuf y las estancias superiores estaban ocupadas. El primer problema era grave, pero tenían un plan de reserva; lo que no esperaban era encontrar allí al hijo y la mujer de Olaf dispuestos a matarlo por la traición al andar con esa ramera. Redujeron al niño y pactaron con la madre, llamada Ygritte, para usarla en su favor contra la mole de más de dos metros que es Olaf.
Ygritte se escondió en la habitación, al parecer era conocedora de algún tipo de magia arcana. En el plan estaba matarla cuando acabase el trabajo, pero al subir Olaf Ygritte entró en combate como una posesa, segundos después una ventana estalló en pedazos y Olga e Ygritte desaparecieron de la habitación, Abdul Jabba intentó tomar por sorpresa a Olaf, pero quedó rápidamente reducido por la gran masa de músculos. Sittichai usó al niño como rehén amenazando con matarlo, pero al ver que no atendía a razones, Hugo intentó solventar las cosas de manera honorable con un combate justo uno contra uno. Todo acabó rápido, Sittichai oscureció la habitación y lanzó uno de sus somníferos. Oyó caer dormido un cuerpo, acto seguido lanzó el niño hacia la oscuridad y al escuchar el sonido del metal desgarrando carne y hueso disolvió su conjuro para lanzarse sobre el sorprendido y horrorizado Olaf acabando esta vez con él apuñalándolo repetidamente en el cuello. Con la espada de su compañero decapitó al guerrero para luego contemplar el baño de sangre que era la habitación en la que el pequeño Johann se desangraba lentamente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario